Dicen muchos que vivir es una lucha constante, que vivir cuesta. Otros pocos dicen que vivir es la mejor de las oportunidades para disfrutar. Y de repente, también tengo la noción de que vivir es simplemente la forma de ser y de estar y la oportunidad de construir una ficción del futuro (pues no existe el futuro cierto) a través de la cual nuestro paso por la tierra pueda ser de utilidad a los demás. Dejar una huella ...desde una conversación, o simplemente escuchar al otro, un gesto o de una sonrisa sincera hasta la entrega hacia los demás en una rutina de continuas entregas pequeñas: de decisiones bien tomadas, de desinterés por el egocentrismo puro, de compartir pequeños gestos de amor.
Este año que ya se va cerrando, he conocido ese tipo de increíble personaje que es aquel que entrega mucho y que en teoría ¨no espera nada a cambio¨. Mito!: Sí que espera...Pero su espera no es de aquella que ¨desespera¨, ni tampoco es puramente privada. Se trata de una espera multiplicada, de una esperanza de crecimiento, y crecimiento visto en términos de bienestar emocional, de paz y de pequeñas grandes alegrías diarias. Hablo en sí de aquellas pocas personas que entregan su vida al servicio de otras, con la única y gigante expectativa de generar un bien en los que lo necesitan, de ahí para siempre, autosostenible.
Economía compartida es, hasta el momento, para mí, no solamente un concepto aplicable a hermosos proyectos tecnológicos aplicables a la generación Z. Creo que tiene más que ver con hacer el intento por quitarnos algo del mucho peso que llevamos a cuestas tras haber sido educados tradicionalmente de forma individualista y hasta egoísta. Es simplemente, ir interiorizando en nosotros la tendencia a realizar pequeñas entregas, pequeños ofrecimientos diarios que van complementados a nuestra capacidad de ¨multiplicarnos¨. Somos fuente renovable e inagotable de entregas!. Pongamos en práctica la cadena de favores, de una vez. Es baratísimo entregar sonrisas en la calle, es súper económico guardarle el asiento a una persona mayor en el micro, prestar o donar ropa que no necesitamos nos libera un espacio físico pero nos agranda el corazón, invitar un vaso de agua al técnico que te arregló el cable o un plato de comida al guardián de tu edificio que se amanece congelado ¨cumpliendo su trabajo¨, recoger un papel tirado en el suelo, así no hayas sido tú el que lo tiró!...Es por eso que mas bien, agregaría un nuevo término a esta lista simpática de conceptos que se va formando y que me hace feliz: Economía Invertida: La capacidad de trocar lo sucio en oro. La capacidad de ganar mucho más de lo entregado, sin haber gastado ni un solo centavo, solo haciendo uso de lo que somos y de lo que pretendemos ser. Seres útiles y multiplicados, en busca de la felicidad.

