sábado, 24 de diciembre de 2016

En el mundo las cosas no están bien. En efecto, están bastante mal. En un lado del planeta, una guerra cruenta se lleva a miles de personas al año: un nuevo holocausto viene dándose. Y desde éste, el otro lado, inútilmente nos angustiamos con lo poco que vemos, con lo poco que sabemos y con el "digerible" espectáculo de atrocidades que logramos captar a través de los medios de comunicación.

A pesar de ello, hoy, víspera de Navidad del año 2016, intentamos, los más privilegiados, disfrutar de las bondades que nos proveen nuestras creencias y nuestras costumbres. Consumistas o no, corruptos e incorruptibles, justos e injustos, con dinero o sin él, aún logramos emocionarnos con un obsequio, con una entrega, con una palabra de aliento y con gestos pequeños de amor. Y sin embargo, ¿qué se hace con el luto interno?¿qué con los miedos de todo un pueblo? ¿qué se hace cuando ya las palabras de esperanza y de buena voluntad no son suficientes para subsanar los dolores y la agonía de los otros?

Habitamos un solo mundo y solo conocemos una humanidad. Hasta el momento los extraterrestres no se han manifestado de manera oficial, ni para salvarnos ni para exterminarnos. Hasta ahora, lejos de las teorías, no hemos encontrado un planeta adicional a éste, al cual viajar para refugiarnos de la destrucción. Entonces, desde mi poco profesional y probablemente demasiado inocente opinión, únicamente como una habitante más de este lugar llamado Tierra, deseo a todos la capacidad de encontrar la paz, de construirla o de unirse a ella. Y sé con absoluta seguridad de que es lo que la mayoría de nosotros quiere, y que sin embargo, puede no poder manifestarlo porque de algún modo, no le es permitido, porque en silencio y en privado solemos seguir sometidos a esclavitudes, aunque sus cadenas ya no sean visibles.

Para esta Navidad, comparto con quienes buenamente se den el trabajo de leer este breve escrito, el deseo de que cada uno sea bendecido para conquistar su libertad y ayudar a hacerlo a los que no pueden, para que cada quien busque y se invente una forma de seguir compartiendo lo mejor de sí mismo, para que juntos sepamos encontrar formas de ser solidarios, compasivos y transformadores de guerra en paz. 

Hay millones de cosas que seguiremos sin entender, como cuando una lucha se convierte en muerte y sufrimiento sin sentido, y como cuando el poderoso disfruta oprimiendo al débil. Pero aunque detrás de ello quedemos pocos, todavía con miedo, empecemos a alzar nuestras voces a través de nuestro actuar diario, a través de la educación que les damos a nuestros hijos, a través del amor, que es la única arma más poderosa que tenemos para seguir vivos y que esperemos, nadie pueda arrancarnos.






lunes, 11 de enero de 2016

Hoy es lunes

Hoy es lunes. Insoportable lunes...o lunes, día de oportunidades. ¿Un día como cualquier otro?...Definitivamente no.
Recuerdo aquellos años en que tenía la edad de mis hijos: 3, 6....En realidad recuerdo más mis 7 años, cuando mi mamá sufría despertándome a las 6:30am para cambiarme con el espantoso uniforme gris
escolar, obligarme a desayunar aunque sea un cuarto de taza de leche (antes de las 9am creo que me era imposible comer nada) y enviarnos a mi hermana y a mí al colegio. Terribles mañanas..., las de mi madre. Pero la vida te las devuelve con creces, y ahora me toca a mí hacer lo mismo cada mañana con mis pequeños hijos, porque el sistema actual hace que los tenga que ocupar desde temprano en quehaceres llamados vacaciones útiles o talleres creativos y cuanta cosa se le ocurra al mercado, con tal de distraerlos y ocuparlos mientras los padres salimos a trabajar, así sea enero o diciembre...los padres nunca paran de trabajar. Y sé de buena fuente que a ellos eso no les gusta, que les encantaría tenernos a su disposición toda la semana, como cada sábado y domingo.

Hoy es lunes y saber que no estaremos los cuatro juntos durante las mañanas y tardes por cinco días seguidos, me entristece. Y sin embargo debo cambiar el chip de fin de semana y ponerme el de "lu-vi" (lunes a viernes) para entrar en razón de que tengo siempre pendientes los pendientes y de que los proyectos personales, de trabajo, los filosóficos y los artísticos también merecen atención y de que se comportan también como los otros hijos a los que hay que atender, con los que hay que jugar y a los que también hay que enseñar a independizarse.

Hoy es lunes y he demorado muchísimo en enviar a mis hijos al colegio. Sin embargo, pudimos jugar un rato mientras desayunábamos, pudimos negociar un par de peleas matutinas de hermanos y lograr juntos dejar de pelear...pudimos ir aceptando juntos que estamos sometidos a esta rutina de vida donde los lunes pueden ser catastróficos porque papá se va muy temprano o porque mamá los apura hecha una loca...O también podemos hacer el intento por volverlo un día del comienzo de muchas oportunidades para "portarnos bien" , esperando la ansiada recompensa de pasarla juntos el fin de semana.